20 de agosto de 2010

Capítulo 05 – Levítico 27:30-34. “Es Dedicado a Jehová”.

Por admin - Vie ago 20, 7:07 pm

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Levítico 27:30-34. Y el diezmo de la tierra, así de la simiente de la tierra como del fruto de los árboles, de Jehová es; es cosa dedicada a Jehová. 31 Y si alguno quisiere rescatar algo del diezmo, añadirá la quinta parte de su precio por ello. 32 Y todo diezmo de vacas o de ovejas, de todo lo que pasa por debajo de la vara, el diezmo será consagrado a Jehová. 33 No mirará si es bueno o malo, ni lo cambiará; y si lo cambiare, tanto él como el que se lo dio en cambio serán cosas sagradas; no podrán ser rescatados. 34 Estos son los mandamientos que ordenó Jehová a Moisés para los hijos de Israel, en el monte de Sinaí.

La frase clave: “Consagrado a Jehová” aparece en los versículos 30 y 32. Los que creen que los cristianos del nuevo pacto deben continuar obedeciendo su propia definición del diezmo (no modificada) emplean esta frase como su argumento más poderoso en favor de la naturaleza eterna del diezmo.

Por ejemplo, Eklund escribe: “La razón más básica para diezmar es el hecho de que la Escritura enseña claramente que el diezmo es del Señor. (cita Levítico 27:30, 32). Dios es el dueño de todo en los cielos y en la tierra (véase Salmo 24:1). Pero el diezmo le pertenece a él en un sentido distintivo. Dios le permite al hombre usar nueve décimos, pero el diezmo es sagrado y no debe ser gastado. El diezmo es ‘consagrado al Señor’, apartado, para ser usado sólo por Dios” (31).

La Encyclopedia of Southern Baptists, Vol. II, diezmo, es fundamental para Eklund. Después de decir que el diezmo es “básico en un buen número de tradiciones”, la Enciclopedia luego ignora todas las otras leyes y costumbres paganas de estas otras tradiciones (como la de los cananeos) y dice: “La primera observancia del diezmo, viniendo como vino antes de que la ley se diera formalmente (es decir, en Génesis 14) … es evidencia del hecho de que entregar el diezmo es parte de la naturaleza moral básica de los hombres que legítimamente adoran a Dios”.

El principio básico de que el diezmo “no es una ley moral eterna” es presentado por William Kaiser. “La ley que se basa, no en la naturaleza de Dios, sino en sus dichos particulares en una ocasión especial se llama ley positiva … El mandamiento sobre el sábado es el único de los Diez Mandamientos que está mezclado con aspectos tanto morales como positivos. Es moral en que dice que Dios es dueño de todo el tiempo y que, por lo tanto, tiene derecho a recibir una porción de nuestro tiempo para rendirle culto a él. Pero es positivo, o ceremonial, en que especifica el séptimo día como ese tiempo” (32). Como el sábado, hay un aspecto moral en dar porque Dios es el dueño de toda la creación, y hay también un aspecto positivo, o ceremonial en dar en que el diez, el veinte, o el veintitrés por ciento exacto fue especificado en la ley para Israel.

Un tercer enfoque por el teólogo católico romano Tomás de Aquino (aunque rechazado por los protestantes) es sólo una variación de la declaración de Kaiser. Tanto Kaiser como Aquino concluyen que el “diez por ciento” de la ordenanza del diezmo no era una ley moral y no era parte de los eternos principios de Dios. Aquino arguye que el diezmo era parcialmente moral porque la razón natural le dice al hombre que dé, y parcialmente judicial porque la institución divina de la iglesia tenía autoridad para decretar el porcentaje exacto que se debe dar” (Summa Theologica, Vol. 3, The Second Part of the Second Part).

El contexto de los versículos 30-34.

Por muchas razones bíblicas, este autor discrepa con la afirmación de Eklund. No es posible interpretar las frases “pertenece al Señor” y “consagrado a Jehová” en el sentido de que “es un principio moral eterno que existía antes de la ley formal”. ¿Por qué? Porque estas frases son muy comunes en el libro de Levítico y se aplican a muchas otras ordenanzas que casi todas las iglesias concluyen que terminaron en el Calvario cuando Jesús dijo: “Consumado es”. En el contexto de los versículos 30-32, el diezmo es “santo al Señor”, 1. porque viene de la tierra santa de Canaán prometida a Israel, 2. porque se dio a los levitas santificados a cambio de su herencia de la tierra, y 3. porque los sacerdotes levitas habían reemplazado el sacerdocio de los creyentes con un sacerdocio cúltico bajo las ordenanzas temporales del Antiguo Testamento. En consecuencia, se suponía que los que recibían los diezmos no poseían tierra. ¡Pero las iglesias cristianas que enseñan el diezmo no apelan actualmente a ninguna de estas razones para declarar santo al diezmo!

El Wycliffe Bible Commentary (publicado por los Bautistas del Sur) colocal el diezmo en la misma categoría que la ordenanza para animales cuando dice: “Los diezmos pertenecían al Señor y estaban sujetos a las mismas reglas de redención que loas animales limpios que habían sido dedicados (vv. 9-10)” (33).

Los defensores del diezmo a menudo se refieren a Salmos 24:1 en apoyo del diezmo, como si el pasaje estuviera conectado directamente con él. “De Jehová es la tierra y su plenitud; el mundo, y los que en él habitan”. Sin embargo, David no relaciona el diezmo con Salmo 24:1. ¡En realidad, la palabra “diezmo” nunca aparece en ningún escrito atribuido al rey David! Aunque es verdad que Dios es el creador que creó y es el dueño de todo, también es verdad que los diezmos de Levítico 27 no podían ser recibidos de los prosélitos, los no israelitas, los animales impuros, las tierras contaminadas dentro de Israel, ni de las tierras contaminadas fuera de Israel. ¡El diezmo era sólo israelita del Antiguo Testamento! Simplemente, no hay ningún principio eterno universal declarado, ni implícito, en el contexto inmediato mismo.

Cualquier seria afirmación de que el diezmo debe ser obedecido porque es parte de la eterna ley de Dios, que refleja su carácter eterno, ciertamente debe demostrarse que es correcta por medio de algo diferente de la metodología de texto de prueba, o por medio del argumento de “porque yo lo digo”. Los sinceros sostenedores del diezmo en el nuevo pacto deberían desear entrar en extensas discusiones y defender su posición con sólidos razonamientos. Sin embargo, rara vez harán algún intento por apoyar su posición sin usar la metodología de textos de prueba. Considérese lo siguiente:

Uno: Cuando se usan correctos principios de interpretación para explicar este pasaje, el texto literal mismo limita el alcance del diezmo a “todo el diezmo de la tierra” (versículo 30) y “el diezmo de las vacas” (versículo 32). Esto se discutió completamente en el capítulo uno bajo la definición y las limitaciones del diezmo. El diezmo de la ley mosaica nunca fue más allá de los productos de la tierra de Israel para incluir el producto de las ganancias de cualquiera de las muchas otras ocupaciones en Israel. Los diezmos siempre eran en alimentos, nunca en dinero.

Dos: La mayoría de los llamados diezmadores hoy día sólo lo aplican a sus ingreso bruto. Reemplazan la definición literal con su propia definición artificial. El Diccionario de Webster pesa más que la Biblia.

Tres: Los diezmadores contemporáneos hacen énfasis en LO MEJOR, mientras que los versículos 32 y 33 específicamente prohiben esto concerniente a los rebaños. Dios exigía que cada décimo animal, fuera o no el mejor, fuera entregado a los levitas como la totalidad del diezmo. Sin embargo, sí ordenó a los levitas entregar lo mejor de su “diezmo del diezmo” a los sacerdotes (Núm. 18:29-30).

Cuatro: En el versículo 34, el contexto limita el diezmo a la nación de Israel bajo la ley mosaica. Vale la pena notar que, aunque hay muchos textos, como Salmos 24:1, que declaran que Dios es propietario de toda la tierra, ni Dios ni los israelitas usaron jamás este principio de propiedad del mundo como autorización para recoger diezmos santos de territorios paganos o de no israelitas.

Cinco: Originalmente, los diezmos podían proceder de cualquier parte del territorio de Israel usado por los israelitas. Sin embargo, Alfred Edersheim dice que más tarde este requisito se estrechó mucho más, en lugar de expandirse. [Los predicadores expandieron la definición; los judíos limitaron el significado]. Después del regreso del exilio, la tierra fue subdividida en tres diferentes zonas de santidad. El segundo y el tercer diezmo no podían llegar al templo procedentes de territorios más allá del Jordán. Aunque el territorio israelita que había sido capturado por el rey David [O.K.], partes de Egipto [no bíblico], y parte de Babilonia [no bíblico] podían usarse para diezmos menores por levitas locales, la mayoría de las otras tierras se consideraba contaminada e incapaz de producir diezmos santos aceptables para el templo de Jerusalén (34).

El contexto de los versículos precedentes, 28 y 29.

Levítico 27:28-29. Pero no se venderá ni se rescatará ninguna cosa consagrada, que alguno hubiere dedicado [hecho voto] a Jehová; de todo lo que tuviere, de hombres y de animales, y de las tierras de su posesión, todo lo consagrado [de lo cual se ha hecho voto para destrucción] será cosa santísima para Jehová. 29 Ninguna persona separada como anatema podrá ser rescatada; indefectiblemente, ha de ser muerta.

El punto es: En los versículos inmediatamente precedentes a los versículos que tratan de los diezmos, 30-34, es muy claro que la frase “es cosa santísima para Jehová” no significa “es un principio moral eterno”. En el versículo 28, “todo lo consagrado a Jehová es cosa santísima” eleva esta santidad a un nivel aun más alto que el del diezmo, que es sólo santo para Jehová! Las personas como Acán, que estaban bajo una interdicción oficial para ser ejecutadas por sus pecados, son llamadas “santísimas para Jehová” (35). “Santísimo para Jehová” significaba que el criminal condenado estaba bajo donación para Dios, absoluta e irredimible (36). Albert Barnes dice que algunos hasta interpretan esta interdicción “santísima” como una “maldición” (37). Una persona hasta podía ponerse a sí misma bajo un juramento como éste al prometer no dejar de llevar a cabo un propósito específico; sin embargo, puede que esto sólo signifique una devoción de toda la vida (38). Aunque Israel no hacía sacrificios humanos, su gobierno sí tenía autoridad para aplicar la pena de muerte. (Véase Josué 6:17; 7:13-26; Deut. 25:19; 1 Sam. 15:3).

Nuevamente, el punto es que, si el diezmo, al que sólo se le llama “santo” para Jehová, refleja un principio moral eterno, entonces ¿cómo explicamos el “santísimo” para Jehová de los versículos anteriores? Naturalmente, es extremadamente raro (si es que ocurre) que los sermones sobre la “santidad” del diezmo expliquen el carácter de “santísimo” de los versículos anteriores del contexto de su capítulo.

El contexto del capítulo 27.

Además del diezmo, el capítulo también contiene otras cosas que son “santas para Jehová”. Levítico 27:9 llama a todas las ofrendas consagradas [por voto] “santas para Jehová”; 27:14 describe las casas santificadas como “santas para Jehová”; 27:21 describe los campos dedicados por voto como “santos para Jehová, como un campo consagrado; cuya posesión será del sacerdote”. ¡Estas cosas eran “santas” porque ellas, como el diezmo, pertenecían al sacerdote levítico bajo la ley mosaica! No eran santas a causa de alguna cualidad eterna inherente.

Todo el capítulo 27 es una “ordenanza” o un “estatuto” de cosas “dedicadas” [por voto], cuya base se deriva de la ordenanza misma, que es Números 18. Por cuanto el sacerdocio levítico reemplazó el sacerdocio de los creyentes, por cuanto el primero recibía diezmos a cambio de la herencia de la tierra, todas las cosas dedicadas, incluyendo el diezmo, les pertenecían y eran, por tanto, “santas para Jehová”.

La enciclopedia judía, Encyclopedia Judaica, hasta afirma que este diezmo era voluntario. Y, aunque el diezmo de Levítico 27:32-33 ocurre en el capítulo que trata de las donaciones sagradas voluntarias de varias clases, los primogénitos en los versículos 26-27 son una excepción de la regla (39).

El contexto del libro de Levítico “sed santos porque yo soy santo”.

El libro de Levítico es claramente el libro más ceremonial, religioso, y cúltico de la ley mosaica. Con la palabra cúltico, quiero decir “específica y exclusivamente concerniente al Israel nacional bajo el Antiguo Testamento”. “Santidad” y “santísimo” son los temas principales de cada uno de los capítulos. En relación con las ordenanzas sobre alimentos impuros, Dios dijo: “Porque yo soy Jehová vuestro Dios; vosotros por tanto os santificaréis y seréis santos, porque yo soy santo; así que no contaminéis vuestras personas con ningún animal que se arrastre sobre la tierra” (11:44). “Santos seréis, porque santo soy yo Jehová vuestro Dios” (19:2). En relación con todas sus ordenanzas, o todos sus estatutos, Dios dijo: “Santificaos, pues, y sed santos, porque yo Jehová soy vuestro Dios. Y guardad mis estatutos, y ponedlos por obra. Yo Jehová que os santifico” (20:7-8). Por lo tanto, algo básico de cada una de las ordenanzas de la ley mosaica, incluyendo el diezmo, es el principio de que “Dios es santo”. Puesto que Dios es santo, la cosas que él describe como santas bajo la ley son santas en el contexto de esa ley. Sin embargo, está claro que esto no significa que todo bajo la ley es un “principio moral eterno” que debe observarse más allá de la terminación del Antiguo Testamento (He. 8:6).

Repetimos: Las frases “Pertenece a Jehová” y “Santo a Jehová” son comunes en Levítico. Las cosas “santas” en Levítico incluyen todos los festivales religiosos y días santos (11 veces en el capítulo 23), el santuario (4:6), la mitra del sumo sacerdote (8:9), Dios y su pueblo (11:4; 19:2), la túnica de lino del sumo sacerdote (16:4), la ofrenda de paz (19:8), el fruto del cuarto año de un nuevo árbol (19:4), el nombre de Dios (20:3), los sacerdotes (21:6) y, por último, el diezmo (27:30, 32). Las cosas “muy santas” para Dios en Levítico incluyen la porción de grano del sacerdote y las ofrendas por el pecado (Lev. 2:3; 6:17), el sacrificio por la culpa (7:1), el aposento interior del santuario (16:2), y las personas bajo interdicción para ser ejecutadas (27:28-29) – ¡cosas que son aún más santas que el diezmo!

Finalmente, la división más común de la ley (para fines de estudio) la divide en mandamientos, juicios, y ordenanzas. El libro de Levítico es casi enteramente una colección de “ordenanzas” o “estatutos” para la vida religiosa de Israel. Levítico instruye a los sacerdotes con relación a ofrendas, consagración, expiación, festividades religiosas, leyes alimentarias, leyes sobre rescate, cosas dedicadas, y finalmente, diezmos. ¡Uno “no ha entendido bien” si retiene el concepto del diezmo mientras rechaza casi todas las otras ordenanzas meramente como Antiguo Testamento! ¡Eso es simplemente usar pobres principios de interpretación!

Repetimos: Números 18 (especialmente los versículos 20 y 21), no Levítico 27, ni Malaquías 3, es el capítulo fundacional que da las razones para el diezmo. El diezmo bíblico no era un principio moral eterno que alcanza hasta la eternidad con Dios. ¡El verdadero diezmo bíblico comenzó como un mandamiento para el Israel nacional en Números 18! El “principio” que el diezmo enseña es una ordenanza religiosa de la ley mosaica. Nuevamente, el diezmo era a cambio de la herencia de la tierra y el pago por el servicio de los ayudantes levitas y el sacerdocio aarónico. El diezmo era la “ordenanza” del Antiguo Testamento que ordenaba a los israelitas devolver a Dios una porción de lo que él reclamaba de la especial tierra prometida de Canaán. Aunque, en cierto sentido, Dios efectivamente es dueño de toda la tierra, sólo exigía un diezmo de la misma tierra especial de Canaán que él había escogido y bendecido específicamente.

El diezmo no sólo era una “parte” importante de la ley del Antiguo Testamento, sino que era la parte básica que permitía a todo el resto funcionar bajo su sacerdocio. Claramente, la ordenanza del diezmo estableció y fundó el sacerdocio levítico (Hebreo 7:9-11). Esto, a su vez, permitía los servicios rituales y religiosos diarios de la nación. Por lo tanto, es imposible separar el diezmo de su contexto en Levítico.
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(31) Ibid., 67.
(32) Kaiser, 187-188.
(33) Wycliffe Comm., s.v. “Lev. 27″.
(34) Alfred Edersheim, Sketches of Jewish Social Life, Updated Edition (Peabody: Hendrickson Publishers, 1994), 3-19.
(35) Wycliffe Comm., s.v. “Lev. 27:28″.
(36) Adam Clarke, Adam Clarke´s Commentary, CD-ROM (Seattle: Biblesoft, 1996), s.v. “Lev. 27:30-34″.
(37) Barnes, s.v. “Lev. 27:28-29″.
(38) Jamieson, s.v. “Lev. 27:28-29″.
(39) Cecil Roth, ed., Encyclopedia Judaica (New York: MacMillan, 1972), s.v. “tithe”.

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