23 de febrero de 2011

Las 7 Iglesias del Apocalipsis (del Asia Menor).

Por admin - Mie feb 23, 2:22 pm

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Los capítulos 2 y 3 del Apocalipsis contienen siete cartas dirigidas por el apóstol Juan a siete iglesias de su época, situadas en Asia Menor (actual Turquía).

Éfeso (Apocalipsis 2:1-7) (1)

En aquel tiempo Éfeso era la capital de la provincia romana de Asia Menor. Años antes el apóstol Pablo había visitado la ciudad y mediante su predicación muchos efesios habían acudido al Señor Jesús por la fe. Cuarenta años después, Éfeso recibió este mensaje del apóstol Juan, quien lo redactó de parte del Señor.

Primero el Señor se complace en reconocer lo bueno que había en esos creyentes. Nombra sus obras, su trabajo, su paciencia y su rechazo a pactar con el mal, aun cuando esto les costaba sufrimientos. Pero los cristianos de Éfeso habían dejado su “primer amor”, el cual había llenado su corazón y su vida. El agua aún corría en el arroyo, pero la fuente se había agotado. En la historia de la Iglesia la decadencia no empezó porque se hacían menos obras o se tenía menos paciencia, sino porque el amor hacia el Señor se había enfriado.

Cristianos, preguntémonos cada uno: ¿Dónde estoy a ese respecto? Quizás amé mucho al Señor al principio de mi vida cristiana. Mi gozo era buscarle en oración, leyendo su Palabra y sirviéndole. Pero, ¿en dónde estoy ahora? ¿Es Jesús aún la fuente de mis grandes gozos? ¿Procuro complacerle siempre?

Esmirna (Apocalipsis 2:8-11) (2)

La vida, el mensaje y el martirio de Policarpo, creyente de Esmirna en el siglo segundo, nos ayudan a comprender mejor el significado de la carta a “Esmirna”. Policarpo rehusaba adorar al emperador romano y exhortaba a los cristianos a permanecer fieles a Cristo, su único Señor. Su valentía y amor por Cristo le costó la vida. Cuando las multitudes se reunieron para asistir a su suplicio, el procónsul le dio una alternativa: «Maldice a Cristo y te liberaré».

La respuesta de Policarpo ha atravesado los siglos: «He servido a Cristo durante 86 años y él nunca me ha defraudado. ¿Cómo podría maldecir a aquel que me salvó?». Debido a su respuesta, fue condenado a la hoguera. Cuando las llamas iban a devorar su cuerpo, se oyó esta oración: «Señor, te agradezco porque me has tenido por digno de vivir esta hora, a fin de formar parte de tus testigos».

Cristianos, esta fe de origen divino es nuestra riqueza. Fue demostrada viva y poderosamente a través de la vida de personas débiles en apariencia, pero que triunfaron al seguir a Jesús. Hoy, en nuestros países llamados cristianizados, a veces quizá temamos dar testimonio de nuestra fe, por miedo a ser rechazados o menospreciados. ¡Que podamos mantenernos firmes por la gracia de Dios, a pesar de la oposición!

Pérgamo (Apocalipsis 2:12- 17) (3)

En la Antigüedad, Pérgamo era una ciudad sin igual en toda Asia Menor por su cultura y sus cultos idólatras. Detrás de ella se levantaba un cerro cubierto de templos paganos. Bajo ese aspecto de religiosidad se ocultaba una triste realidad: Pérgamo se hallaba “donde está el trono de Satanás”. En efecto, la Biblia nos enseña que detrás de los ídolos se esconden los poderes diabólicos. En este entorno difícil los creyentes de Pérgamo mantenían firme el nombre del Señor. No negaban su fe. Uno de ellos, Antipas, había pagado con su vida su fidelidad a Jesús.

Pero el Señor tuvo que condenar el hecho de que algunos de la iglesia de Pérgamo tuviesen una enseñanza destructora de la fe. Quizá con el pretexto de libertad defendían cierta permisividad culpable que privaba a los creyentes de la comunión con el Señor. ¿No es un peligro muy actual? Uno dice ser cristiano pero vive al límite de la inmoralidad y de la corrupción. Nuestra conducta no debe basarse en la moral de la mayoría.

Entonces Jesús se presenta como Aquel que tiene la espada de dos filos. En la Escritura a menudo la espada es el símbolo de la Palabra que discierne y pone al desnudo las motivaciones ocultas. ¡Cristianos, Jesús nos llama a manifestar la integridad moral, que es lo que debe caracterizar nuestra vida! Entonces experimentaremos la comunión de su amor y sentiremos su aprobación.

Tiatira (Apocalipsis 2:18- 29) (4)

Jesús se presenta a la iglesia de Tiatira como el Hijo de Dios, cuya mirada penetra y discierne todo. Él ve lo que es bueno en esta iglesia: sus “obras, y amor, y fe, y servicio, y tu paciencia, y que tus obras postreras son más que las primeras”. Creyentes, ¿nuestro compromiso para con el Señor es mayor ahora que al principio de nuestra vida cristiana? Pidámosle que renueve nuestro amor por él, a fin de que una verdadera frescura nos anime.

Pero el Señor Jesús también vio lo que iba mal en esa iglesia: “Toleras que esa mujer Jezabel”. Este nombre es el de la esposa del rey Acab (1 Reyes 16), y es el símbolo de aquellos que dicen hablar de parte de Dios (ella se llama a sí misma profetisa), pero alejan del Señor la mirada y la fe de los cristianos. Su mensaje perverso los orienta hacia objetos de veneración, de adoración, a los cuales la Palabra llama ídolos, es decir, todo aquello que puede ocupar el lugar de Dios en nuestro corazón. Con la excusa de ser más abiertos o mediante un espíritu sectario que se apega a tradiciones humanas, se puede propagar una enseñanza ajena u opuesta a la Escritura.

A los que en esa iglesia no se dejan desviar con esa mala influencia, el Señor dice: “lo que tenéis, retenedlo hasta que yo venga” (Apocalipsis 2:25). ¿Cuál será la recompensa que promete a aquel que permanece firme en la fe? Una parte con él en el gobierno de su reino futuro y desde ya el gozo de la esperanza de su retorno.

Sardis (Apocalipsis 3:1- 6) (5)

“Tienes nombre de que vives, y estás muerto”. ¡Qué triste constatación debe hacer el Señor sobre el estado moral de la iglesia de Sardis! Tener el nombre de vivir es tener la re putación de ser cristiano, cuando realmente se está muerto para Dios, es decir, sin verdadera relación con él.

Uno puede tener una religión, estar orgulloso de la fe de sus antepasados, pero esto no basta. También uno puede haber tenido padres cristianos y haberlos honrado. Eso es bueno, pero también es necesario recordar su fe (no sólo su integridad moral) y como ellos, tener una verdadera fe personal. Para estar vivo es necesario haberse apropiado personalmente del mensaje del Evangelio y haber creído en Cristo, el único Salvador.

¡La iglesia de Sardis sólo tenía el nombre de vivir! De hecho estaba muerta. Esto nos impresiona pero también debe hacernos reflexionar. ¿Qué es una iglesia local realmente viva? Es un grupo de creyentes (cada uno miembro del cuerpo de Cristo), cuya vida colectiva en un lugar determinado está, en relación viva y estrecha con Cristo, el Jefe y centro de la Iglesia. Sólo él edifica, alienta, ama y santifica a su Iglesia. Esta vida falta, o llega a faltar, si para aquellos que están así reunidos, Cristo no es, o ya no es más, el blanco y centro de la reunión.

Si sentimos esta falta de vida en la iglesia local, podemos empezar por decírselo al Señor y escudriñar la Biblia para que Él nos hable.

Filadelfia (Apocalipsis 3:7-13) (6)

Jesús no hace reproches a la iglesia de Filadelfia. Estos cristianos tenían poca fuerza, pero eran fieles a su Señor. “Has guardado mi palabra”, les dice Jesús dos veces. Es una poderosa aprobación, porque él había dicho a sus discípulos: “El que me ama, mi palabra guardará” (Juan 14:23). La iglesia de Filadelfia guardaba la palabra de Jesús porque lo amaba. Congregada alrededor de Él, conocía el poder de este Nombre que salva y reúne, y su Señor puede decirle: “No has negado mi nombre”.

Filadelfia significa «amor de los hermanos». Si amamos a Jesús, también amaremos a aquellos que le aman.

Jesús había abierto una puerta a esta iglesia: le daba la posibilidad de hablar de él y nadie podía impedírselo. ¡Creyentes, nuestros vecinos, colegas y conocidos son personas a las que el Señor pone en nuestro camino y a quienes podemos hablar de Él!

“Te he amado… te guardaré”. Estas palabras del Señor Jesús a la iglesia de Filadelfia también se dirigen a todos los que desean guardar su Palabra y ser sus testigos. ¡Que esto sea un anhelo ferviente en cada uno de nosotros! Por medio de su gracia, apliquémonos a honrar el hermoso nombre de Jesús mientras aguardamos su retorno.

Laodicea (Apocalipsis 3:14-22) (7)

Laodicea estaba situada al borde del río Lycus, en la encrucijada de tres grandes vías de Asia Menor. Había llegado a ser un centro de negocios muy rico, por lo cual sus habitantes estaban particularmente orgullosos. Esta mentalidad había contagiado a los miembros de la iglesia, los cuales decían gustosos: “Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad”.

Hoy en día la iglesia está igualmente contaminada por esa autosatisfacción. Entonces, ¿dónde hallar puntos de referencia? Jesús se presenta como la única referencia: “He aquí el Amén, el testigo fiel y verdadero”.

El Señor hace un fuerte reproche a Laodicea por su tibieza. Ser tibio es ser indiferente a Jesús. En el fondo es menospreciarlo. ¿Tibio, pretencioso, inconsciente? ¿Es ésta mi condición ante Dios? Entonces necesito escuchar su consejo: comprarle oro refinado en fuego, vestiduras blancas y colirio. Estos son símbolos de lo que viene sólo del Señor: la justicia, el testimonio y el discernimiento.

Las palabras del Señor son muy severas, pero están llenas de amor (v. 19). Él desea que le abramos la puerta de nuestro corazón para experimentar su presencia, su amor y su comunión. Aquel que nos amó y sufrió tanto, ¿no tendría el derecho de ser amado, escuchado y servido por los que apelan a él?

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  1. muchas gracias por el mensaje escrito , estaba leindo apocalicis y no dicerni que significaba las ciete iglesias , gracias por la pagina , dios les guarde , DTB

  2. Estoy de acuerdo con este maesaja.Bendiciones! Hermanaos!

  3. ESTO ERA LO QUE BUSCABA, Y HE COMENSADO HA HACER ANOTACIONES QUE ME AYUDARAN A ENTENDER MEJOR MI BIBLIA. MIL GRACIAS AMEN AMEN. SI PUDIESEN ESCRIBIRME DE LA FORMA EN QUE PUDIESE ENCONTRAR MAS RESULTADOS MAS ESPLICACIONES DEL NUEVO Y VIEJO TESTAMENTO. GRACIAS HMO. JORGE C.

  4. Dios bendiga

  5. Gracias por tan valiosa información en tiempos como estos ya no encontramos personas que se preocupen por la palabra

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