4 de Agosto – 2° de Reyes 22-25.
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CapÃtulo 22
1Cuando JosÃas comenzó a reinar era de ocho años, y reinó en Jerusalén treinta y un años. El nombre de su madre fue Jedida hija de AdaÃa, de Boscat. 2E hizo lo recto ante los ojos de Jehová, y anduvo en todo el camino de David su padre, sin apartarse a derecha ni a izquierda.
3A los dieciocho años del rey JosÃas, envió el rey a Safán hijo de AzalÃa, hijo de Mesulam, escriba, a la casa de Jehová, diciendo: 4Ve al sumo sacerdote HilcÃas, y dile que recoja el dinero que han traÃdo a la casa de Jehová, que han recogido del pueblo los guardianes de la puerta, 5y que lo pongan en manos de los que hacen la obra, que tienen a su cargo el arreglo de la casa de Jehová, y que lo entreguen a los que hacen la obra de la casa de Jehová, para reparar las grietas de la casa; 6a los carpinteros, maestros y albañiles, para comprar madera y piedra de canterÃa para reparar la casa; 7y que no se les tome cuenta del dinero cuyo manejo se les confiare, porque ellos proceden con honradez.
8Entonces dijo el sumo sacerdote HilcÃas al escriba Safán: He hallado el libro de la ley en la casa de Jehová. E HilcÃas dio el libro a Safán, y lo leyó. 9Viniendo luego el escriba Safán al rey, dio cuenta al rey y dijo: Tus siervos han recogido el dinero que se halló en el templo, y lo han entregado en poder de los que hacen la obra, que tienen a su cargo el arreglo de la casa de Jehová. 10Asimismo el escriba Safán declaró al rey, diciendo: El sacerdote HilcÃas me ha dado un libro. Y lo leyó Safán delante del rey.
11Y cuando el rey hubo oÃdo las palabras del libro de la ley, rasgó sus vestidos. 12Luego el rey dio orden al sacerdote HilcÃas, a Ahicam hijo de Safán, a Acbor hijo de MicaÃas, al escriba Safán y a AsaÃas siervo del rey, diciendo: 13Id y preguntad a Jehová por mÃ, y por el pueblo, y por todo Judá, acerca de las palabras de este libro que se ha hallado; porque grande es la ira de Jehová que se ha encendido contra nosotros, por cuanto nuestros padres no escucharon las palabras de este libro, para hacer conforme a todo lo que nos fue escrito.
14Entonces fueron el sacerdote HilcÃas, y Ahicam, Acbor, Safán y AsaÃas, a la profetisa Hulda, mujer de Salum hijo de Ticva, hijo de Harhas, guarda de las vestiduras, la cual moraba en Jerusalén en la segunda parte de la ciudad, y hablaron con ella. 15Y ella les dijo: Asà ha dicho Jehová el Dios de Israel: Decid al varón que os envió a mÃ: 16Asà dijo Jehová: He aquà yo traigo sobre este lugar, y sobre los que en él moran, todo el mal de que habla este libro que ha leÃdo el rey de Judá; 17por cuanto me dejaron a mÃ, y quemaron incienso a dioses ajenos, provocándome a ira con toda la obra de sus manos; mi ira se ha encendido contra este lugar, y no se apagará. 18Mas al rey de Judá que os ha enviado para que preguntaseis a Jehová, diréis asÃ: Asà ha dicho Jehová el Dios de Israel: Por cuanto oÃste las palabras del libro, 19y tu corazón se enterneció, y te humillaste delante de Jehová, cuando oÃste lo que yo he pronunciado contra este lugar y contra sus moradores, que vendrán a ser asolados y malditos, y rasgaste tus vestidos, y lloraste en mi presencia, también yo te he oÃdo, dice Jehová. 20Por tanto, he aquà yo te recogeré con tus padres, y serás llevado a tu sepulcro en paz, y no verán tus ojos todo el mal que yo traigo sobre este lugar. Y ellos dieron al rey la respuesta.
CapÃtulo 23
1Entonces el rey mandó reunir con él a todos los ancianos de Judá y de Jerusalén. 2Y subió el rey a la casa de Jehová con todos los varones de Judá, y con todos los moradores de Jerusalén, con los sacerdotes y profetas y con todo el pueblo, desde el más chico hasta el más grande; y leyó, oyéndolo ellos, todas las palabras del libro del pacto que habÃa sido hallado en la casa de Jehová. 3Y poniéndose el rey en pie junto a la columna, hizo pacto delante de Jehová, de que irÃan en pos de Jehová, y guardarÃan sus mandamientos, sus testimonios y sus estatutos, con todo el corazón y con toda el alma, y que cumplirÃan las palabras del pacto que estaban escritas en aquel libro. Y todo el pueblo confirmó el pacto.
4Entonces mandó el rey al sumo sacerdote HilcÃas, a los sacerdotes de segundo orden, y a los guardianes de la puerta, que sacasen del templo de Jehová todos los utensilios que habÃan sido hechos para Baal, para Asera y para todo el ejército de los cielos; y los quemó fuera de Jerusalén en el campo del Cedrón, e hizo llevar las cenizas de ellos a Bet-el. 5Y quitó a los sacerdotes idólatras que habÃan puesto los reyes de Judá para que quemasen incienso en los lugares altos en las ciudades de Judá, y en los alrededores de Jerusalén; y asimismo a los que quemaban incienso a Baal, al sol y a la luna, y a los signos del zodÃaco, y a todo el ejército de los cielos. 6Hizo también sacar la imagen de Asera fuera de la casa de Jehová, fuera de Jerusalén, al valle del Cedrón, y la quemó en el valle del Cedrón, y la convirtió en polvo, y echó el polvo sobre los sepulcros de los hijos del pueblo. 7Además derribó los lugares de prostitución idolátrica que estaban en la casa de Jehová, en los cuales tejÃan las mujeres tiendas para Asera. 8E hizo venir todos los sacerdotes de las ciudades de Judá, y profanó los lugares altos donde los sacerdotes quemaban incienso, desde Geba hasta Beerseba; y derribó los altares de las puertas que estaban a la entrada de la puerta de Josué, gobernador de la ciudad, que estaban a la mano izquierda, a la puerta de la ciudad. 9Pero los sacerdotes de los lugares altos no subÃan al altar de Jehová en Jerusalén, sino que comÃan panes sin levadura entre sus hermanos. 10Asimismo profanó a Tofet, que está en el valle del hijo de Hinom, para que ninguno pasase su hijo o su hija por fuego a Moloc. 11Quitó también los caballos que los reyes de Judá habÃan dedicado al sol a la entrada del templo de Jehová, junto a la cámara de Natán-melec eunuco, el cual tenÃa a su cargo los ejidos; y quemó al fuego los carros del sol. 12Derribó además el rey los altares que estaban sobre la azotea de la sala de Acaz, que los reyes de Judá habÃan hecho, y los altares que habÃa hecho Manasés en los dos atrios de la casa de Jehová; y de allà corrió y arrojó el polvo al arroyo del Cedrón. 13Asimismo profanó el rey los lugares altos que estaban delante de Jerusalén, a la mano derecha del monte de la destrucción, los cuales Salomón rey de Israel habÃa edificado a Astoret Ãdolo abominable de los sidonios, a Quemos Ãdolo abominable de Moab, y a Milcom Ãdolo abominable de los hijos de Amón. 14Y quebró las estatuas, y derribó las imágenes de Asera, y llenó el lugar de ellos de huesos de hombres.
15Igualmente el altar que estaba en Bet-el, y el lugar alto que habÃa hecho Jeroboam hijo de Nabat, el que hizo pecar a Israel; aquel altar y el lugar alto destruyó, y lo quemó, y lo hizo polvo, y puso fuego a la imagen de Asera. 16Y se volvió JosÃas, y viendo los sepulcros que estaban allà en el monte, envió y sacó los huesos de los sepulcros, y los quemó sobre el altar para contaminarlo, conforme a la palabra de Jehová que habÃa profetizado el varón de Dios, el cual habÃa anunciado esto. 17Después dijo: ¿Qué monumento es este que veo? Y los de la ciudad le respondieron: Este es el sepulcro del varón de Dios que vino de Judá, y profetizó estas cosas que tú has hecho sobre el altar de Bet-el. 18Y él dijo: Dejadlo; ninguno mueva sus huesos; y asà fueron preservados sus huesos, y los huesos del profeta que habÃa venido de Samaria. 19Y todas las casas de los lugares altos que estaban en las ciudades de Samaria, las cuales habÃan hecho los reyes de Israel para provocar a ira, las quitó también JosÃas, e hizo de ellas como habÃa hecho en Bet-el. 20Mató además sobre los altares a todos los sacerdotes de los lugares altos que allà estaban, y quemó sobre ellos huesos de hombres, y volvió a Jerusalén.
21Entonces mandó el rey a todo el pueblo, diciendo: Haced la pascua a Jehová vuestro Dios, conforme a lo que está escrito en el libro de este pacto. 22No habÃa sido hecha tal pascua desde los tiempos en que los jueces gobernaban a Israel, ni en todos los tiempos de los reyes de Israel y de los reyes de Judá. 23A los dieciocho años del rey JosÃas fue hecha aquella pascua a Jehová en Jerusalén.
24Asimismo barrió JosÃas a los encantadores, adivinos y terafines, y todas las abominaciones que se veÃan en la tierra de Judá y en Jerusalén, para cumplir las palabras de la ley que estaban escritas en el libro que el sacerdote HilcÃas habÃa hallado en la casa de Jehová. 25No hubo otro rey antes de él, que se convirtiese a Jehová de todo su corazón, de toda su alma y de todas sus fuerzas, conforme a toda la ley de Moisés; ni después de él nació otro igual. 26Con todo eso, Jehová no desistió del ardor con que su gran ira se habÃa encendido contra Judá, por todas las provocaciones con que Manasés le habÃa irritado. 27Y dijo Jehová: También quitaré de mi presencia a Judá, como quité a Israel, y desecharé a esta ciudad que habÃa escogido, a Jerusalén, y a la casa de la cual habÃa yo dicho: Mi nombre estará allÃ.
28Los demás hechos de JosÃas, y todo lo que hizo, ¿no está todo escrito en el libro de las crónicas de los reyes de Judá? 29En aquellos dÃas Faraón Necao rey de Egipto subió contra el rey de Asiria al rÃo Eufrates, y salió contra él el rey JosÃas; pero aquél, asà que le vio, lo mató en Meguido. 30Y sus siervos lo pusieron en un carro, y lo trajeron muerto de Meguido a Jerusalén, y lo sepultaron en su sepulcro. Entonces el pueblo de la tierra tomó a Joacaz hijo de JosÃas, y lo ungieron y lo pusieron por rey en lugar de su padre.
31De veintitrés años era Joacaz cuando comenzó a reinar, y reinó tres meses en Jerusalén. El nombre de su madre fue Hamutal hija de JeremÃas, de Libna. 32Y él hizo lo malo ante los ojos de Jehová, conforme a todas las cosas que sus padres habÃan hecho. 33Y lo puso preso Faraón Necao en Ribla en la provincia de Hamat, para que no reinase en Jerusalén; e impuso sobre la tierra una multa de cien talentos de plata, y uno de oro. 34Entonces Faraón Necao puso por rey a Eliaquim hijo de JosÃas, en lugar de JosÃas su padre, y le cambió el nombre por el de Joacim; y tomó a Joacaz y lo llevó a Egipto, y murió allÃ. 35Y Joacim pagó a Faraón la plata y el oro; mas hizo avaluar la tierra para dar el dinero conforme al mandamiento de Faraón, sacando la plata y el oro del pueblo de la tierra, de cada uno según la estimación de su hacienda, para darlo a Faraón Necao.
36De veinticinco años era Joacim cuando comenzó a reinar, y once años reinó en Jerusalén. El nombre de su madre fue Zebuda hija de PedaÃas, de Ruma. 37E hizo lo malo ante los ojos de Jehová, conforme a todas las cosas que sus padres habÃan hecho.
CapÃtulo 24
1En su tiempo subió en campaña Nabucodonosor rey de Babilonia. Joacim vino a ser su siervo por tres años, pero luego volvió y se rebeló contra él. 2Pero Jehová envió contra Joacim tropas de caldeos, tropas de sirios, tropas de moabitas y tropas de amonitas, los cuales envió contra Judá para que la destruyesen, conforme a la palabra de Jehová que habÃa hablado por sus siervos los profetas. 3Ciertamente vino esto contra Judá por mandato de Jehová, para quitarla de su presencia, por los pecados de Manasés, y por todo lo que él hizo; 4asimismo por la sangre inocente que derramó, pues llenó a Jerusalén de sangre inocente; Jehová, por tanto, no quiso perdonar. 5Los demás hechos de Joacim, y todo lo que hizo, ¿no está escrito en el libro de las crónicas de los reyes de Judá? 6Y durmió Joacim con sus padres, y reinó en su lugar JoaquÃn su hijo. 7Y nunca más el rey de Egipto salió de su tierra; porque el rey de Babilonia le tomó todo lo que era suyo desde el rÃo de Egipto hasta el rÃo Eufrates.
8De dieciocho años era JoaquÃn cuando comenzó a reinar, y reinó en Jerusalén tres meses. El nombre de su madre fue Nehusta hija de Elnatán, de Jerusalén. 9E hizo lo malo ante los ojos de Jehová, conforme a todas las cosas que habÃa hecho su padre.
10En aquel tiempo subieron contra Jerusalén los siervos de Nabucodonosor rey de Babilonia, y la ciudad fue sitiada. 11Vino también Nabucodonosor rey de Babilonia contra la ciudad, cuando sus siervos la tenÃan sitiada. 12Entonces salió JoaquÃn rey de Judá al rey de Babilonia, él y su madre, sus siervos, sus prÃncipes y sus oficiales; y lo prendió el rey de Babilonia en el octavo año de su reinado. 13Y sacó de allà todos los tesoros de la casa de Jehová, y los tesoros de la casa real, y rompió en pedazos todos los utensilios de oro que habÃa hecho Salomón rey de Israel en la casa de Jehová, como Jehová habÃa dicho. 14Y llevó en cautiverio a toda Jerusalén, a todos los prÃncipes, y a todos los hombres valientes, hasta diez mil cautivos, y a todos los artesanos y herreros; no quedó nadie, excepto los pobres del pueblo de la tierra. 15Asimismo llevó cautivos a Babilonia a JoaquÃn, a la madre del rey, a las mujeres del rey, a sus oficiales y a los poderosos de la tierra; cautivos los llevó de Jerusalén a Babilonia. 16A todos los hombres de guerra, que fueron siete mil, y a los artesanos y herreros, que fueron mil, y a todos los valientes para hacer la guerra, llevó cautivos el rey de Babilonia. 17Y el rey de Babilonia puso por rey en lugar de JoaquÃn a MatanÃas su tÃo, y le cambió el nombre por el de SedequÃas.
18De veintiún años era SedequÃas cuando comenzó a reinar, y reinó en Jerusalén once años. El nombre de su madre fue Hamutal hija de JeremÃas, de Libna. 19E hizo lo malo ante los ojos de Jehová, conforme a todo lo que habÃa hecho Joacim. 20Vino, pues, la ira de Jehová contra Jerusalén y Judá, hasta que los echó de su presencia. Y SedequÃas se rebeló contra el rey de Babilonia.
CapÃtulo 25
1Aconteció a los nueve años de su reinado, en el mes décimo, a los diez dÃas del mes, que Nabucodonosor rey de Babilonia vino con todo su ejército contra Jerusalén, y la sitió, y levantó torres contra ella alrededor. 2Y estuvo la ciudad sitiada hasta el año undécimo del rey SedequÃas. 3A los nueve dÃas del cuarto mes prevaleció el hambre en la ciudad, hasta que no hubo pan para el pueblo de la tierra. 4Abierta ya una brecha en el muro de la ciudad, huyeron de noche todos los hombres de guerra por el camino de la puerta que estaba entre los dos muros, junto a los huertos del rey, estando los caldeos alrededor de la ciudad; y el rey se fue por el camino del Arabá. 5Y el ejército de los caldeos siguió al rey, y lo apresó en las llanuras de Jericó, habiendo sido dispersado todo su ejército. 6Preso, pues, el rey, le trajeron al rey de Babilonia en Ribla, y pronunciaron contra él sentencia. 7Degollaron a los hijos de SedequÃas en presencia suya, y a SedequÃas le sacaron los ojos, y atado con cadenas lo llevaron a Babilonia.
8En el mes quinto, a los siete dÃas del mes, siendo el año diecinueve de Nabucodonosor rey de Babilonia, vino a Jerusalén Nabuzaradán, capitán de la guardia, siervo del rey de Babilonia. 9Y quemó la casa de Jehová, y la casa del rey, y todas las casas de Jerusalén; y todas las casas de los prÃncipes quemó a fuego. 10Y todo el ejército de los caldeos que estaba con el capitán de la guardia, derribó los muros alrededor de Jerusalén. 11Y a los del pueblo que habÃan quedado en la ciudad, a los que se habÃan pasado al rey de Babilonia, y a los que habÃan quedado de la gente común, los llevó cautivos Nabuzaradán, capitán de la guardia. 12Mas de los pobres de la tierra dejó Nabuzaradán, capitán de la guardia, para que labrasen las viñas y la tierra.
13Y quebraron los caldeos las columnas de bronce que estaban en la casa de Jehová, y las basas, y el mar de bronce que estaba en la casa de Jehová, y llevaron el bronce a Babilonia. 14Llevaron también los calderos, las paletas, las despabiladeras, los cucharones, y todos los utensilios de bronce con que ministraban; 15incensarios, cuencos, los que de oro, en oro, y los que de plata, en plata; todo lo llevó el capitán de la guardia. 16Las dos columnas, un mar, y las basas que Salomón habÃa hecho para la casa de Jehová; no fue posible pesar todo esto. 17La altura de una columna era de dieciocho codos, y tenÃa encima un capitel de bronce; la altura del capitel era de tres codos, y sobre el capitel habÃa una red y granadas alrededor, todo de bronce; e igual labor habÃa en la otra columna con su red.
18Tomó entonces el capitán de la guardia al primer sacerdote SeraÃas, al segundo sacerdote SofonÃas, y tres guardas de la vajilla; 19y de la ciudad tomó un oficial que tenÃa a su cargo los hombres de guerra, y cinco varones de los consejeros del rey, que estaban en la ciudad, el principal escriba del ejército, que llevaba el registro de la gente del paÃs, y sesenta varones del pueblo de la tierra, que estaban en la ciudad. 20Estos tomó Nabuzaradán, capitán de la guardia, y los llevó a Ribla al rey de Babilonia. 21Y el rey de Babilonia los hirió y mató en Ribla, en tierra de Hamat. Asà fue llevado cautivo Judá de sobre su tierra.
22Y al pueblo que Nabucodonosor rey de Babilonia dejó en tierra de Judá, puso por gobernador a GedalÃas hijo de Ahicam, hijo de Safán. 23Y oyendo todos los prÃncipes del ejército, ellos y su gente, que el rey de Babilonia habÃa puesto por gobernador a GedalÃas, vinieron a él en Mizpa; Ismael hijo de NetanÃas, Johanán hijo de Carea, SeraÃas hijo de Tanhumet netofatita, y JaazanÃas hijo de un maacateo, ellos con los suyos. 24Entonces GedalÃas les hizo juramento a ellos y a los suyos, y les dijo: No temáis de ser siervos de los caldeos; habitad en la tierra, y servid al rey de Babilonia, y os irá bien. 25Mas en el mes séptimo vino Ismael hijo de NetanÃas, hijo de Elisama, de la estirpe real, y con él diez varones, e hirieron a GedalÃas, y murió; y también a los de Judá y a los caldeos que estaban con él en Mizpa. 26Y levantándose todo el pueblo, desde el menor hasta el mayor, con los capitanes del ejército, se fueron a Egipto, por temor de los caldeos.
27Aconteció a los treinta y siete años del cautiverio de JoaquÃn rey de Judá, en el mes duodécimo, a los veintisiete dÃas del mes, que Evil-merodac rey de Babilonia, en el primer año de su reinado, libertó a JoaquÃn rey de Judá, sacándolo de la cárcel; 28y le habló con benevolencia, y puso su trono más alto que los tronos de los reyes que estaban con él en Babilonia. 29Y le cambió los vestidos de prisionero, y comió siempre delante de él todos los dÃas de su vida. 30Y diariamente le fue dada su comida de parte del rey, de continuo, todos los dÃas de su vida.


Erasmo Echegoyen escribio:
Gracias por esta útil herramienta, es una bendición…GRACIAS equipo de Amén…
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Liliana escribio:
Gracias, e encontrado un tesoro. Que Dios los bendiga.
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